miércoles, 23 de julio de 2014

De Visita ¡Viajeros al Tren!



Vivir en la playa tiene muchos pros, poder disfrutarla todo el año es un privilegio, no lo niego, pero nunca llegamos a ser veraneantes permanentes, y a veces me parece que las familias que se instalan por aquí sólo una o dos semanas saborean más intensamente el verano que nosotros. Cambiar de aires siempre es un plus, y vivir unos días en un lugar distinto al que pateas normalmente te hace querer aprovecharlo más.

Por eso este año nos hemos propuesto ser un poco más turistas, y vamos a intentar vivir todo lo que se nos ofrece, aunque lo vengamos viendo a diario. Hidropedales, mercadillos, cuatriciclos y ¡por supuesto! trenecillo... Preparaos ¡allí vamos!

Justo ayer comenzamos nuestra terapia veraniega, y realmente nos sentimos un poco más de vacaciones por un rato. Dar un paseo montados en el pequeño tren que recorre el parque natural que tenemos justo al lado de casa fue nuestra primera cosa a tachar de la lista.

Gonzalo iba de cabecilla de grupo, con más prisas y ganas que ninguno.



Me encantó poder pillar su carita esperando el tren, con su sonrisa impaciente, apretando dientes de emoción.



El momento tickets no deja de ser emocionante nunca en nuestras vidas, desde éstos de trenecillo, pasando por las entradas de cine y conciertos, los billetes de avión a un destino sorpresa, hasta las de una buena obra de teatro o un gran musical. Siempre me parecen, sean de lo que sean, un gran regalo.




Rodrigo siempre sigue los pasos y el entusiasmo de Gonzalo. El viaje no fue una excepción. Disfrutó de lo lindo observando el paisaje que íbamos dejando atrás. Los dos son grandes botánicos ¡y les gustó taanto ir reconociendo árboles! sobre todo al botánico mayor :)





"¡Un pino!", "¡Una sabina!", "¡Un puente!"... "¡Y un río!". El gusto de sorprenderte.


Llegamos a destino 10 minutos después, viaje corto pero intenso. Esta zona de la playa está a penas invadida por sombrillas, lo que resulta un lujo, y aunque Gonzalo se resistía a bajar, dejamos el tren y fuimos a pisar la nueva arena.









El camino de vuelta no fue menos emocionante, aunque a Rodrigo se le notó pelín cansadito, cosa casi imposible de ver, y lo hizo rempanchingado en brazos de la abuela.








Feliz día.


martes, 22 de julio de 2014

Tutorial. De Pesca



Aunque nos quedan muchas cosas por hacer aun bajo el techo de nuestro ya no tan nuevo hogar; colgar cortinas, cuadros (no sé ni cuantos), pintar un par de sillas de la cocina, lo que falta del mueble del cuarto de juegos, el zapatero, y colgar, que recuerde, par de lámparas, hemos interrumpido el leve ritmillo para adecentar el porche y disfrutarlo, ahora que gusta cenar fuera.

Gonzalo estuvo de suerte la semana pasada, y hemos tenido triple quedada con su padrino; y además de pasarlo bomba con él, trajo un kit playero de regalo bajo el brazo. Una súper carretilla que ya hemos estrenado de sobra y un montón de aparejos más. Todos ellos venían envueltos en una malla de plástico roja, que rápidamente vimos como una red de pesca, así que el domingo nos pusimos a fabricar peces.

Material:

- Malla de plástico.
- Cartón.
- Lápiz.
- Tijeras.
- Pinturas al agua.
- Pincel.
- Rotulador permanente.
- Alambre fino.


Comenzamos reciclando también este cartón del embalaje de esta lámina que compramos el otro día para seguir adornando la cocina.

Dibujamos los peces con lápiz.


Los recortamos con tijeras. Aunque sea más costoso recortar con el cartón más duro merece la pena para que los peces tengan más consistencia.


Pintura: estilo libre, mi favorito.


Gonzalo pilló los trozos sobrantes de cartón y llevó un paso más allá el estilo libre.


Para que resultaran más brillantes combinamos la pintura Americana con unas metalizadas de Tiger.



¡Algunos terminan mucho antes su trabajo que yo!


Después de dejar secar bien la pintura dibujamos ojos y perfilamos labios con rotulador permanente negro.



Una vez lista la fauna, la colgamos a la red de pesca con un alambre finito, que sea fácil de pasar por el cartón, y unir a la malla.


Así quedó colgado en una de las paredes del porche, sólo nos falta ya la vela anti-mosquitos para vivir una cena romántica para cuatro.



miércoles, 16 de julio de 2014

La Caja de Galletas



Me encantan los excesos, los trabajos hechos con detalle, las habitaciones cargadas de muebles y tejidos estampados, las fiestas a lo grande, pero en nuestro día a día, me temo que somos, como todos, mucho más sencillos. Si tengo que declarar: nunca llevo complementos y mis compras se basan en completar mi armario de básicos. No vestimos la mesa de gala ¡ni mucho menos!, utilizamos mantelillos individuales que colocamos sobre la marcha mientras intentamos sentarnos para comer más o menos a la vez aunque nunca lo conseguimos. La vida sencilla, las cosas sencillas, son las que te enamoran.


Este es el regalo más sencillo del mundo pero que lleva todo nuestro cariño puesto.


Compramos esta lata para dulces, y la rellenamos con galletas hechas en casa.


Las marcamos con los nombres de nuestros amigos. Utilizamos unos moldes en los que puedes incluir el mensaje que desees. Como fue un regalo de Navidad no sabemos donde las compró Santa, pero os dejamos este link, donde los enseñan, igualitos a los que tenemos.






Incluimos en la caja un vale por un seguro dental en caso de rotura al hincarle el diente a las galletas ¡siempre nos salen mega duras!


Bien empapadas en leche están ricas :)